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Natalia Campoy

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Natalia Campoy

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Soy terapeuta, trabajo con cuarzos y soy masajista ayurvedico.
Tambien organizo cursos y talleres de diferentes actividades de autocrecimiento y formación, dirigidas a todas aquellas personas que su inquietud personal les lleva a buscar otras alternativas que les ayude a mejorar su calidad de vida.
Creciendo en el Amor.
Si quieres mas información puedes visitar mi pág. web
http://www.nataliacampoy.com
Nuevo espacio de encuentro, donde la luminosidad y la calidez del lugar lo convierten en el lugar idóneo, donde puedes encontrar diferentes actividades para tu trabajo personal. Relajación, yoga, taichí, viayam etc...

SONIDOS PARA EL ENCUENTRO

 

 
Te invitamos a participar en un encuentro sonoro, donde podremos disfrutar y beneficiarnos de las cualidades de la vibración del sonido. Será un momento para conectar con nosotros mismos, con nuestro silencio interior, en armonía con lo que acontece a nuestro alrededor.
 
Viernes 4 de Julio 2008
 
Lugar:
C/Lluís Millet 29(el Masnou) Barcelona
 
A partir de las 19h
Meditación con la energía dorada.
 
Concierto Con:
Yaiza (Didgeridoo y voz)
Matawa (Tambores, cuencos tibetanos, chakraphone y voz)
 
 
Aportación de 10 Euros
 
Yaiza:
Nace en Tenerife y residió en la isla hasta hace 6 años, que se traslada a vivir a Barcelona. Trabaja con adolescentes en riesgo para los Servicios Sociales y también como cantante, con diferentes grupos en Barcelona. Este año finaliza el ciclo de formación en musicoterapia hindú con Thomas Clemens.

Matawa:
Nace en Togo (West-África). Escuela y varios trabajos en Suiza.
Actualmente está trabajando en Europa como sanador y enseñando diferentes elementos de la espiritualidad como la telepatía, visualizaciones, comunicación con el sanador interior y su mentor divino y la sanación con la energía dorada.
 
Contacto:
Natalia 676 861 215 info@flordemaig.es
(Confirmar asistencia)
 


El Poder de la Voz de Enrique Carriedo

       

El Poder de la voz

¿Sabéis que nuestra alma

está compuesta por armonía?

Leonardo da Vinci.

Capítulo aparte merece la voz. Tan capítulo aparte que algunas escuelas budistas consideran la voz en el mismo rango que el cuerpo y la mente y nexo entre ambos. Tras años de estudio y de experiencia práctica, también considero la voz en ese rango y os voy a explicar porqué.

Recientes descubrimientos nos dicen que con toda seguridad oímos desde el cuarto mes de gestación y que tenemos memoria auditiva. Además, durante los últimos meses del embarazo sabemos que el bebé intrauterino hace gestos y muecas y emite sonidos. Nada más nacer nuestra voz surge a raudales de nuestro interior. A los tres días diferenciamos nuestro idioma materno de otro y a las tres semanas nos sentimos inseguros si el idioma que escuchamos no es el materno. Según crecemos vamos distinguiendo diferentes voces, tonos y acentos y sabemos cuando la gente habla con ternura y amabilidad y su voz nos resulta agradable, y cuando la voz de alguien es áspera, brusca y nos asusta o nos hace sentir mal.

Después, vivimos un doble proceso simultáneo. El proceso de la configuración de nuestra conciencia. Por un lado, nuestra voz ya articula monosílabos claros, somos capaces de decir fonemas sencillos y sobre todo de repetirlos con ritmo y descubrimos en nosotros la necesidad de nombrar las cosas, los objetos. Quiero el chupete lo decimos con un gritito, tal vez de boca cerrada, en muchos casos con un sonido terminado en eme al que añadiremos más tarde un monosílabo repetido, porque aún nos cuesta pronunciar dos fonemas distintos formando una palabra.

Al mismo tiempo oímos y memorizamos el nombre de las cosas, nuestro nombre, cualidades, colores. Los adultos de nuestro entorno nos lo dicen y se empeñan en que lo aprendamos. Mamá, pan, papá, tía, ajo, agua... primero son vocablos sencillos, siguiendo nuestro ritmo. Los adultos nos lo hacen fácil de un modo instintivo, hasta les hace gracia como empezamos a decir las cosas con medias palabras y lengua de trapo, y ellos las dicen imitándonos y eso también nos estimula. Conozco más de un ser humano al que le han llamado toda la vida con una de esas primeras palabras, por la enorme gracia y lo que caló en su familia, en vez de por el nombre de pila.

Antes aún de hablar a media lengua, también canturreamos, primero son entonaciones mántricas, nos arrullamos, nos mecemos y relajamos de ese modo, luego son sonsonetes que nos hacen gracia y algún ritmillo que se empeñan en enseñarnos porque les hace gracia a ellos, los adultos. Desde hace décadas, la televisión, tan presente en el hogar, contribuye de un modo importante en nuestro aprendizaje, como antes aún lo hizo la radio. Además de hablarnos nuestros padres y nuestro entorno humano, oímos la tele. La música, los sonidos y las voces de la televisión.

De ese modo, fonema a fonema, palabra a palabra, va configurándose nuestro sistema mental de pensamiento y de lenguaje. Según va pasando el tiempo y tenemos una mayor conciencia, aprendemos palabras a una velocidad de vértigo. No sólo como se llaman las cosas, sino también palabras que dicen de los sentimientos, de las emociones, de los deseos de las acciones. Nuestra voz lo dice para que otros lo oigan y la voz de nuestro pensamiento, que es la misma pero sin sonido o apenas un susurro cuando pensamos en voz alta, configura toda nuestra conciencia del mundo y de nosotros mismos, toda la capacidad de seguir aprendiendo durante años lo que queramos y nos sea posible.

Con la voz de nuestro pensamiento también reflexionamos y ponemos en palabras nuestras sensaciones, nuestros sentimientos y emociones desde muy temprano. Nuestra voz –y por supuesto nuestro oído- no sólo configura y nos impulsa hacia una mente cada vez más compleja, también nos pone en contacto directo con el entorno humano y no humano que nos rodea. Cualquiera ha visto a un niño de dos o tres años hablarle con absoluta naturalidad a un perro o a un gato, a sus muñecos o a cualquier objeto que él haya decidido personificar o con el que ha establecido una relación. Porque nuestra voz también nos abre las puertas de la imaginación, de la fantasía, de otros mundos y dimensiones.

Como muy bien dice Susana de la Cruz en su artículo sobre Tanatomúsica. El hombre prehistórico diferenció a un hombre dormido de uno muerto por la ausencia de respiración y relacionó respiración, aliento vital, con el espíritu y con la voz. El espíritu le había abandonado, como cuando dormimos, el espíritu se ha ido de paseo y ocurren cosas en nuestra mente que a veces recordamos y que también suenan y a menudo tienen voz. Esas inquietantes voces de los sueños, unas veces conocidas y otras extrañas, ajenas. La expresión, la manifestación del espíritu era la voz.

Ya hemos hablado de cómo cantamos antes de aprender a hablar, en un proceso, fractal en cada ser humano, que nace del conjunto de la humanidad cuando ésta dio sus primeros pasos. Ya hemos hablado de cómo los parámetros del lenguaje musical condicionan el lenguaje hablado y han sido el magma del que han surgido los idiomas.

El canto es consubstancial al hombre y ha contribuido poderosamente al despertar y al desarrollo de su conciencia, tanto o más que la ingesta de sustancias que alteran la percepción de la realidad y de la conciencia del entorno y de uno mismo. En eso están de acuerdo los antropólogos exentos de prejuicios religiosos. Si aplicamos la lógica y el sentido común, el Gran Misterio -que para mí sigue siéndolo- lo es un poco menos. Si lo más sencillo es lo más próximo a la realidad, pensar en que el canto, la música y/o la ingesta de sustancias psicotrópicas es una de las razones detonantes del despertar de la conciencia humana no es precisamente una idea descabellada ni que contradiga otras hipótesis, como la intervención de seres superiores para nuestra mejora genética, seres que pasaron a ser para los hombres: dioses, ángeles y devas, deidades demoníacas y semidioses.

Lo que no sabemos ni podemos demostrar queda en el ámbito de las creencias pero lo que sí sabemos y está más que demostrado es que la voz humana es el instrumento musical esencial y más poderoso. Tanto de un modo individual, incluso interior: la voz del alma, como de un modo coral y macro coral y más allá aún, un modo de comunicación habitual, en cualquier latitud del planeta donde haya seres humanos, entre estos y los dioses, las grandes energías de la naturaleza, los mundos y submundos invisibles o como queráis llamarlo. Desde el chamán bosquimano o pigmeo hasta la mira de réquiem de Mozart o mil monjes y lamas tibetanos cantando y tocando sus instrumentos al unísono.

La voz y el canto son un poder intrínseco y esencial que hoy usamos poco o nada o sólo repitiendo como papagayos las fanfarrias y cancioncillas de moda de oír y olvidar. Sabemos que de todos los instrumentos musicales es la voz humana el más poderoso en un sentido terapéutico, como poderoso medio transformador de nuestro estado de ánimo y del estado de animo de quienes nos escuchan, como gran catalizador de emociones y para lograr estados alterados de mente y conciencia.

Todos tenemos la posibilidad y el poder de usar nuestra voz -hasta los mudos usando la voz de su pensamiento- y hay formas extraordinariamente sencillas de hacerlo. La primera reacción y la respuesta que he obtenido en muchas personas cuando afirmo que todos podemos cantar es siempre muy parecida: “yo no sé”, o, “yo canto muy mal”. No. No se trata de cantar “La Traviata”. Se trata de usar nuestra voz en nuestro beneficio y en el de los demás de un modo musical.

El gran músico y maestro Sufi Inayat Khan dice en su obra “La Música de la Vida”: Todas las personas, desde la mañana a la noche, hacen formas invisibles en el espacio mediante lo que dicen. Cada individuo crea vibraciones invisibles a su alrededor y, por tanto, produce una atmósfera particular. Alguien puede venir a vernos y antes de hablar hacernos sentir cansados, crearnos la necesidad de librarnos de él. La razón es que esa persona ha generado en su atmósfera una vibración desagradable. En cambio, por otra persona uno puede sentir una fuerte simpatía, una atracción, un sentimiento de amistad profundo. Eso se debe a que esa persona está creando continuamente armonía en su atmósfera.

Sabemos que la voz es tan poderosa que hace que quien la escucha mueva absolutamente todo su cuerpo al compás de lo que está oyendo. Párpados, dedos, labios, los músculos faciales que intervienen en la gestualidad, las piernas y brazos, el cuello y las vértebras cervicales, nuestro pálpito cardiaco, nuestra respiración. Todo nosotros se mueve al son de la voz y del contenido o información que nos trasmite quien está hablándonos o cantándonos, incluso aunque el canto sea abstracto. Incluso aunque no esté delante de nosotros. Por teléfono o a través de cualquier otro medio de comunicación.

Una terapeuta norteamericana cuenta que uno de sus pacientes no dejaba de llamarla por teléfono de una forma insidiosa. Ante tal insistencia, en una ocasión respondió al plúmbeo paciente de un modo insultante y ofensivo. No tuvo ningún efecto su estrategia y al poco tiempo volvió a telefonearla. La terapeuta se dio cuenta entonces de que su voz, las características particulares de su voz habían producido una adicción en el paciente, más allá del contenido de las palabras que decía.

Nuestra voz nos delata, habla por nosotros por encima incluso de nuestra voluntad y de nuestra conciencia. Por eso no debemos despreciar el conocimiento que acerca de la voz podamos adquirir, y sobre todo, no debemos despreciar un modo de mejorar nuestra voz, como es el canto y la entonación.

Nuestra voz es tan nuestra, tan única, como que no hay dos voces exactamente iguales, aunque sí con semejanzas y familiaridades. Nuestra voz es como una huella digital sutil, invisible, que vamos dejando en el aire. Al mismo tiempo, nuestro idioma, acento regional y hasta nuestros modismos locales nos hacen pertenecer y participar de una fonética gentilicia particular que nos aúna con nuestros parientes y paisanos.

Empecemos a experimentar por lo más sencillo. La entonación de vocales. Entonar es emitir con nuestra respiración una vocal determinada, diptongos, triptongos o un conjunto de vocales. Sabemos que existe una correspondencia, por resonancia, entre las vocales y lo que los orientales denominan chacras, aunque bien podríamos denominar también, por sus ubicaciones, sistema glandular, nódulos, rotondas o centros neurálgicos de nuestro cuerpo y nuestra energía.

Aunque no hay acuerdo entre diferentes autores y expertos en cuanto a la correspondencia entre vocales y “chacras”, y creo que la razón son los diferentes matices de los diferentes idiomas, la correspondencia más habitual es la que sigue esta secuencia: uuuuu.... chacra raíz, ooooo.... zona del vientre y umbilical, aaaaa... plexo solar y cardiaco, eeeee... aiiii… garganta, iiiii.... eiiii… zona de la frente, base del cerebro, glándula pituitaria o hipófisis. Zona también estimulada especialmente por los cantos de boca cerrada y la entonación de la sílaba Om y de otros fonemas que estén formados por el sonido “m”, “n” y “ñ”.

“Las vocales engendran el sonido en las madres consonantes”. Escribí este verso hace ya muchos años. Si a la entonación de vocales le añadimos consonantes formando fonemas y grupos de fonemas nos encontramos con uno de los métodos universales de uso de la voz y del canto. En La India y después en todo Oriente lo llamaron mantra. El mantra está formado por las sílabas bija o sílabas raíz que a su vez constituyeron el sánscrito. La ciencia del poder del sonido en La India es muy antigua y se denomina Nada Yoga. Los hinduistas creen que hay un sonido percutido, audible, el sonido de los seres, de las cosas, de los fenómenos, un sonido al que llaman Ahata Nada y un sonido no audible por el común de los mortales, una vibración infra y ultra sonora que origina el sonido audible y la propia esencia de todo: Anahata Nada.

Pero del mismo o similar modo, creo que de una forma instintiva y sin necesidad de creencias o sistemas de creencias tan complejos, en cualquier lugar del planeta los humanos hemos usado nuestra voz en forma de sonsonetes, gorigoris, monsergas, melopeas y cantinelas de todo tipo. Y es que cantar nos relaja, impide que nuestros pensamientos naveguen sin timón por nuestra mente, acalla la voz interior del pensamiento o la ralentiza, nos ayuda al lentificar el discurrir de los pensamientos, a ser conscientes de cómo surgen, transcurren y cesan, haciéndonos conscientes a su vez de su naturaleza efímera.

Cantar ritma nuestro corazón, nuestros pasos, nuestra respiración es más lenta y pausada, nos oxigenamos más y mejor y refrescamos nuestra mente. Más allá de estos efectos y sabiendo cómo y siendo pertinaces y pacientes, cantar determinados cantos nos pone en trance, baja por resonancia nuestra onda cerebral a frecuencias Alfa y Theta, ya lo hagamos solos o en grupo, multiplicando nuestra voz por la del resto.

El doctor Mitchel L. Gaynor recomienda en su obra “Sonidos que Curan”, que compongamos nuestra propia canción de fonemas. Estoy de acuerdo. De todos los mantras en todos los idiomas hay sonidos consonantes que se repiten como los fonemas que contienen la eme, la ene y la eñe, pero también otros como las consonantes aspiradas y los susurrantes siseos o los sonidos guturales y nasales. Todo depende y mucho de cada idioma y acentuación natural. Los mantras se han traducido del sánscrito al chino, al tibetano, al japonés…, y se han usado en otras culturas religiosas. Hoy un budista sevillano o un cubano pronuncian el mantra Om Mani Padme Hum con su propio acento.

En una ocasión asistí a un grupo de debate de la escuela de budismo tibetano que fundó en Occidente Lama Gelek. Un Lama casado, liberal, que viste con vaqueros y que ha quitado los folclorismos locales y supersticiosos del budismo tibetano cuando transmite sus enseñanzas a los occidentales. El grupo lo coordinaba el malogrado Octavio Feliciano, traductor e interprete al español de muchos lamas y un hombre exquisito al que tuve la oportunidad de conocer dos años antes de que falleciera. El grupo estaba formado sobre todo por cubanas de mediana edad. Era muy gracioso para mí oírlas hablar de las enseñanzas budistas con su acento tropical y cantar el mantra Om Mani Padme Hum como si lo estuviera cantando Celia Cruz. Hubo momentos en aquellas reuniones en los que me daba la impresión que alguna de aquellas encantadoras señoras iba a exclamar de pronto “¡Azúcar!”, como la gran cantante cubana, también recientemente fallecida.

Desde luego, quien quiera seguir las enseñanzas y los métodos de cualquier escuela religiosa, me parece muy bien, pero sabemos que no es necesario para la entonación de fonemas mántricos, que bien podríamos llamar laicos o meta religiosos o ecuménicos en su sentido más estrictamente etimológico.

La recitación de mantras o la entonación de fonemas o vocales imprimen ritmos y cadencias precisas en nuestra mente. Es como un bastón en el que apoyamos nuestro pensamiento y como una vacuna, tal como decía Lama Yehse, contra los parásitos mentales.

Cuántas calles y caminos, estaciones, túneles y pasillos de metro habré recorrido cantando mantras con el rosario de meditación en el bolsillo desde hace ya más de veinte años, susurrando, en voz baja, con la voz interior y a veces también a voces, como cuando entono armónicos vocales. Para mí fue una bendición descubrir el poder del canto, un poder que os recomiendo con encono. Uno se defiende de la agresión ruidosa del entorno, recicla el aire que respira en armonías, ritma sus propios pasos y su mente, es una refrigeración constante de la mente, una actividad íntima, sencilla, que no pesa, gratuita e inagotable, que nos desinhibe y nos libera de complejos, como el de qué pensarán los demás. ¿Pues qué van a pensar? Los pobres ignorantes, que estoy loco, los no ignorantes percibirán a un ser humano desinhibido que le pone banda sonora a su vida de un modo activo y propio.

Todo son beneficios. “Quien canta su mal espanta”. Si estás triste, canta algo que te infunda alegría o que ilustre tu melancolía y la haga más llevadera o la sublime. La entonación y el canto siempre son balsámicos. Si estás desanimado puedes infundirte ánimo y si estás feliz y contento amplificar tu alegría, transmitirla a los demás, vivirla con más intensidad al expresarla a través de tu voz. La voz es portadora de conciencia, de intención.

Carlos D, Fergtman, el gran músico terapeuta argentino, dice en su magnifica obra “EL Tao de la Música”, que el resultado o producto de la músico terapia es la suma del ritmo, la frecuencia y la intencionalidad o motivación, dando a estás dos últimas un valor muy importante.

No es de extrañar que de pronto nos encontremos que estamos cantando un mantra o entonando con la melodía o el ritmo de cualquier canción de moda, incluso de una de esas canciones pegajosas y anodinas con las que nos bombardean incesantemente. En ese caso nuestra entonación o nuestro mantra están fagocitando al parásito del verano o al parásito publicitario que se ha alojado en nuestra mente, y lo mismo ocurre con los pensamientos no deseados o tontos o viciosos.

Además de la entonación de vocales, fonemas y el sonsonete del mantra, aún podemos adentrarnos en otras técnicas más complejas de canto, tal vez, incluso más poderosas, cuyos cimientos siempre son la entonación. Como el canto de armónicos vocales, cuyo origen está en Mongolia, Tuva, Republica Buriata, Altay y Siberia, o el acorde de una sola nota de los monjes de los monasterios lamaístas de Giume y Giuto, aunque cantos ricos en armónicos los hay por todo el planeta. El Cante Jondo flamenco, sin ir más lejos, “el quejío”, ese lamento profundo que sale del alma del cantaor o la cantaora y la multitud de cantos chamánicos y religiosos. El Homo Sapiens siempre ha utilizado el canto, la música y la danza para elevarse del suelo que pisaba hacia el cielo y sus moradores.

Los armónicos son los sonidos que surgen con y que se añaden al sonido fundamental de cada nota, una especie de sobretonos (overtones) que obedece a leyes físicas y que le dan la identidad sonora a cada instrumento y a cada voz. Son como la huella digital y el código sonoro y cimático de nuestra voz. Existen leyendas en las que se dice que antes de hablar, los seres humanos o grupos de ellos utilizaban un lenguaje de armónicos.

Producimos armónicos al entonar una nota de forma prolongada, al tiempo que la hacemos resonar en nuestra cavidad bucal, nasal y en nuestra garganta, modificándolas al moverlas. Uno de los cantos de armónicos más espectaculares, junto al estilo Kárgira, es el de los oriundos de Tuva, llamado canto hoomi o canto de garganta. En el canto de armónicos, la nota fundamental suena baja y los armónicos en una altura mayor de un modo simultáneo. Por eso también se denomina canto difónico o multifónico, si son más de dos los sonidos simultáneos que producimos con la voz. El bordón o nota fundamental, puede ser grave o puede ser el tono medio natural de nuestra voz, como recomiendan muchos expertos y la experiencia propia, o incluso inaudible.

Los armónicos están también estrechamente relacionados con las gemas y piedras semipreciosas, sobre todo el cuarzo y con el agua, donde multiplican por cinco su velocidad, como cualquier otro sonido, y nosotros somos, sobre todo agua.

Sólo el hecho de escuchar a otro ser humano emitir dos voces a la vez, dos sonidos, ya es sorprendente. He cantado armónicos cientos de veces para otros y sé muy bien lo que os digo. Pues imaginad producir ese canto vosotros mismos. No es difícil. Sólo requiere de paciencia y tesón. Veinte minutos o media hora al día de entrenamiento es suficiente de media.

Nasalizar la voz. Entonar las vocales “o” e “i”, siguiendo la secuencia ooooooiiiiiiiiiiii, eeeeeeiiiiiiiiii, oooooeeeeeiiiiiii, los fonemas acabados o empezados en “m”, los fonemas en los que combinemos la “n” y la “g” o la “g” y la “r” suave.

La técnica de la sirena”. Es decir, lanzar la voz de menor a mayor, para después de alcanzar el punto más alto de volumen e intensidad, volver a descender de una forma simétrica, es también un excelente ejercicio vocal y de entonación que nos va a ser muy útil para descubrir los armónicos de nuestra voz.

Y sobre todo tomarnos el ejercicio sin prisas, impaciencias ni complejitos de “no me sale”, relajados y atentos es una buena manera de aprender a cantar armónicos. Desde el relax y desde el silencio interior y con una intencionalidad, tanto mental como emotiva, justo en el momento en el aire aguarda en nuestros pulmones a ser exhalado.

Experimentar con la voz es un ejercicio revitalizante y relajante a un tiempo, divertido y sano, barato, liviano y móvil, porque siempre va con nosotros.

Para aprender a cantar armónicos es necesario cobrar conciencia de nuestra respiración, su velocidad debe ser muy lenta y debemos respirar desde el abdomen, para tener una mayor cantidad de aire. Cuanto más aire y más lento, más larga será la frase de armónicos y más podremos “jugar” con ellos en la boca y en el espíritu.

Partiendo de la respiración -su tacto en nuestras vías respiratorias, el primer impulso de la nariz o la boca para absorber aire y el movimiento de distensión para expulsarlo- para cantar armónicos vocales es más que conveniente tener una buena conciencia de nuestro cuerpo. Hacer una breve pero eficaz relajación y soltar tensiones articulares, nudos y bloqueos nos vendrá muy bien. Como también nos será muy útil acostumbrarnos a prestar tención a cómo nuestra voz resuena en cada parte de nuestro cuerpo. Es sólo cuestión de enfocar la conciencia a esa parte del cuerpo, para poder percibirla. Después qué sonidos, qué tonos resuenan dónde y a qué volumen producen tal o cual sensación concreta es universo interminable en el que adentrarse y explorar.

El Canto de boca cerrada, entonar vocales, fonemas, conjuntos de fonemas, armónicos o cantos difónicos, nos produce un beneficio pero, con conocimiento, buena voluntad y talento también puede producir un beneficio a quienes cantemos.

Como muy bien dice Jonathan Goldman. La capacidad de emitir dos o más tonos al mismo tiempo es, como mínimo, mágico. El hecho de que estos sonidos puedan ser utilizados para afectar a nuestros cuerpos físico, emocional, mental y espiritual los hace aún más extraordinarios.

Hay ya un montón de técnicas y unos cuantos buenos cantores terapeutas. Os he citado algunos de mis preferidos, pero también podéis acudir a las páginas de otros textos, manuales y webs si necesitáis más información, aunque lo mejor es acudir a talleres impartidos por un buen profesional.

No subestiméis el poder de la voz y tampoco el poder del “anverso tenebroso de la voz”. La voz convence, conmueve, seduce, subyuga, enamora, libera, enseña, evoca y nos hace soñar. Con la voz, grandes líderes de la humanidad han arrastrado a pueblos enteros a la abominación o les han enseñado verdades profundas y sencillas que han permanecido a modo de frases, aforismos y sentencias por los siglos de los siglos.

Cuanto más rica en armónicos es una voz, es más persuasiva, si, además, su propietario o propietaria es un buen orador u oradora o un buen cantante o actor, puede hacer que millones de seres humanos le sigan como los niños o las ratas al flautista de Hamel. Porque la palabra, la música y el canto pueden amansar a la fiera que llevamos dentro o enfurecerla y enloquecerla.

Visualizad a las tropas nazis gritando a coro, cantando a coro, enardecidos por el Gran Dictador. O, en el otro extremo de la oscilación, ¿Cómo serían las voces de Jesús de Nazaret, de Gautama El Buda o de Lao Tse? ¿Jesús cantó? Claro que cantó. ¿Cómo no iba a cantar, él, que era pura vibración cósmica? Y seguro que le encantaba cantar a coro.

Las Campanas de Shambala. Enrique Carriedo. (Editorial Dilema Manakel 2003)

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El espejo... Una historia de Amor

El Espejo...

...Una Historia de AMOR


Renato casi no vio a la señora, en el auto parado al costado de la carretera. Llovía fuerte y era de noche. Pero se dio cuenta que ella necesitaba de ayuda...

...Así paro su auto y se acercó. El auto de la señora olía a tinta, de tan nuevo. La señora pensó que pudiera ser un asaltante? El no inspiraba confianza, parecía pobre y hambriento...

...Renato percibió que ella tenía mucho miedo y le dijo: Estoy aquí para ayudarla madame, no se preocupe. Por que no espera en el auto que está más calientito? A propósito, mi nombre es Renato...

...Bueno, lo que pasaba es que ella tenía una rueda pinchada y para colmo era una señora de edad avanzada, algo bastante incomodo. Renato se agacho, colocó el gato mecánico y levantó el auto. Luego ya estaba cambiando la rueda. Pero quedo un poco sucio y con una herida en una de las manos...

...Cuando apretaba las tuercas de la rueda ella abrió la ventana y comenzó a conversar con él. Le contó que no era del lugar, que solo estaba de paso por allí y que no sabía como agradecer por la preciosa ayuda. Renato apenas sonrió mientras se levantaba...

...Ella preguntó cuanto le debía. Ya había imaginado todas las cosas terribles que podrían haber pasado si Renato no hubiese parado para socorrerla. Renato no pensaba en dinero, le Gustaba ayudar a las personas...

...Este era su modo de vivir. Y respondió: Si realmente quisiera pagarme, la próxima vez que encontrase a alguien que precise de ayuda, de le a esa persona la ayuda que ella precise y acuérdese de mi...

...Algunos kilómetros después la señora se detuvo en un pequeño restaurante, la camarera vino hasta ella y le trajo una toalla limpia para que secase su mojado cabello y le dirigió una dulce sonrisa...

...La señora notó que la camarera estaba con casi ocho meses de embarazo, pero la misma no dejó que la tensión y los dolores le cambiaran su actitud...

...La señora quedó curiosa en saber como alguien que teniendo tan poco, podía tratar tan bien a un extraño. Entonces se acordó de Renato. Después que termino su comida, y mientras la camarera buscaba cambio, la señora se retiro...

...Cuando la camarera volvió quiso saber donde la señora pudo haber ido, cuando noto algo escrito en la servilleta, sobre la cual tenía 4 billetes de B$ 100,00...

...Le cayeron las lágrimas de sus ojos cuando leyó lo que la señora escribió. Decía:

- Tú no me debes nada, yo tengo bastante. Alguien me ayudo hoy y de la misma forma te estoy ayudando. Si tú realmente quisieras reembolsarme este dinero, no dejes que este círculo de amor termine contigo, ayuda a alguien...

...Aquella noche, cuando fue a casa, cansada se acostó en la cama, su marido ya estaba durmiendo y ella quedó pensando en el dinero y en lo que la señora dejó escrito...

...Como puede esa señora saber cuanto ella y el marido precisaban de aquel dinero? Con el bebe que estaba por nacer el próximo mes, todo estaba difícil...

...Quedo pensando en la bendición que había recibido, y dio una gran sonrisa...

...Agradeció a Dios y se volvió hacia su preocupado marido que dormía a su lado, le dio un beso suave y susurró:

-Todo estará bien; te amo...

...Renato!

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Dialogo con uno mismo de Krishna Murti

  

Diálogo con uno mismo

de Krishna Murti

 

 

 Me doy cuenta que el amor no puede existir cuando hay celos; El amor no puede existir cuando hay apego. Entonces, ¿es posible para mí liberarme de los celos y el apego?  Me doy cuenta de que no siento amor. Esto es un hecho. No me voy a engañar. No voy a fingir que quiero a mi mujer. No se que es el amor. Pero se que soy celoso y se que estoy muy apegado a ella y que en ese apego hay miedo, hay celos, ansiedad; hay un sentimiento de dependencia. No me gusta depender pero dependo porque me siento solo. Voy de un lado a otro en la oficina, en la fábrica y cuando llego a casa quiero sentir confort y compañía, para escapar de mi mismo. Entonces me pregunto: ¿Como me voy a liberar de este apego? Digo eso solo como un ejemplo.

Al principio quiero escapar de la cuestión. No se como acabará con mi mujer. Cuando esté realmente desapegado de mi mujer, mi relación con ella quizás cambie. Quizás ella siga apegada a mi y yo no este apegada a ella o a otra mujer. Pero voy a investigar. No voy a huir de lo que creo que puede ser la consecuencia de estar totalmente libre del apego. No se que es el amor, pero veo claramente, definitivamente, sin ninguna duda, que el apego con mi mujer significa celos, posesión, miedo, ansiedad, y quiero liberarme de todo eso. Entonces empiezo a investigar; busco algún método y me quedo atrapado en un sistema. Algún guru dice, “Te ayudaré a ser libre; haz esto y eso, practica esto y eso.” Acepto lo que el dice porque veo la importancia de ser libre y el promete que si hago lo que él dice tendré un premio. Pero veo que de esta forma estoy buscando un premio. Me doy cuenta de lo ingenuo que soy, queriendo liberarme y quedando apegado a un premio.

No quiero estar apegado y de repente me veo apegándome a la idea de que alguien, o un libro, o algún método, me recompensaran liberándome del apego. Esta claro que el premio se convierte en el apego. Entonces digo, “mira lo que he hecho; cuidado, no caigas en una trampa.” Ya sea a una mujer, un método, o una idea, es todo apego. Estoy muy atento ahora porque he aprendido algo; esto es, no cambiar apego por otra cosa que sigue siendo apego. Me pregunto: ¿“Que tengo que hacer para liberarme del apego?” ¿Cual es mi motivo para querer liberarme del apego? ¿No será que quiero alcanzar un estado donde no haya apego, miedo, ni nada de eso?  I de repente me doy cuenta de que el motivo da dirección y esa dirección dictará mi libertad. ¿Porque tengo un motivo? ¿Que es un motivo? Un motivo es una esperanza, o un deseo de conseguir algo. Me doy cuenta que estoy apegado a un motivo. No solo a mi mujer, a mi idea, al método, ¡también a mi motivo estoy apegado!.  Entonces, estoy todo el tiempo funcionando dentro del campo del apego-la mujer, el método, y el motivo de conseguir algo en el futuro. A todo esto estoy apegado. Me doy cuenta que es algo tremendamente complejo. No sabia que liberarme del apego implicara todo esto. Ahora, lo veo tan claro como veo en un mapa las carreteras principales, las secundarias, y los pueblos. Lo veo muy claro. Entonces me pregunto, “¿Es posible para mi liberarme del gran apego que tengo con mi mujer, y también del premio que creo que voy a conseguir, y también de mi motivo?” A todo esto estoy apegado. ¿Porque? ¿Es que soy insuficiente para mi mismo? ¿Es que me siento muy, muy solo y por tanto busco escapar de este sentimiento de soledad yendo hacia una mujer, una idea, un motivo, como si tuviera que aferrarme a algo? Veo que es esto, estoy solo y me escapo, con el apego a algo, de este sentimiento de extraordinario aislamiento. Entonces estoy interesado en entender porque me siento solo, porque veo que es la causa de mi apego. Esta soledad me ha forzado a escaparme hacia el apego a esto o aquello y veo que mientras me sienta solo la secuencia será siempre esta. ¿Que significa sentirse solo? ¿Como sucede? ¿Es algo instintivo, heredado, o es algo ocasionado con mi actividad diaria? Si es instintivo, si es heredado, es parte de mí. No tengo que culparme. Pero como no acepto esto, lo cuestiono y sigo con la cuestión. Estoy observando, y no estoy intentando encontrar una respuesta intelectual. No intento decir a la soledad que es lo yo debería hacer, o que es. Estoy observando esto para que me lo diga. Hay observación para que la soledad se revele ella misma. No se revelara si huyo, si tengo miedo, si me resisto. Luego observo. Observo de manera que el pensamiento no intervenga. La observación es más importante que el cualquier pensamiento que venga. Y como toda mi energía esta en la observación de esta soledad, los pensamientos no llegan. La mente esta siendo retada y tiene que contestar. Siendo retada, esta en crisis. En una crisis tienes una gran energía y esa gran energía se mantiene sin ser sin ser estorbada por el pensamiento. Es un reto que debe ser respondido.

He empezado con un dialogo conmigo mismo. Empecé preguntándome que es esta extraña cosa llamada amor, de la que todo el mundo habla, escribe-románticos poemas, imágenes, sexo, y todas las otras áreas del amor.  Pregunto: existe una cosa así como el amor? Ya que veo que no existe cuando hay celos, odio, miedo; no me interesaré mas por el amor; Me voy a interesar con “lo que es,” mi miedo, mi apego. ¿Por que estoy apegado? Veo que una de las razones-No digo que sea la única-Es que me siento desesperadamente solo, aislado. Cuando mayor me hago más aislado me siento. Y lo observo. Esto es un reto por descubrir, y como es un reto toda la energía esta aquí para responder. Esto es simple. Si hay una catástrofe, un accidente, o lo que sea, es un desafío, y tengo la energía para afrontarlo. No tengo que preguntar, “¿Como conseguir esa energía?” Cuando la casa esta ardiendo tengo la energía para reaccionar, tremenda energía. No me siento y digo, “Bueno, debería conseguir esa energía,” y luego esperar; La casa entera arderá para entonces. Así pues hay esa tremenda energía para responder a la pregunta de porque siento esta soledad. He rechazado ideas, suposiciones y teorías de que es heredado, de que es instintivo. Todo eso no significa nada para mí. Soledad es “lo que es.” Por que hay esa soledad, por la que todo ser humano, si esta atento, tiene que pasar, superficial o más profundamente?  ¿Como ha llegado ahí? ¿Es que la mente esta haciendo algo para producirlo? He rechazado teorías acerca del instinto y la herencia y estoy preguntando: ¿es la mente, el cerebro mismo, ocasionando esta soledad, este total aislamiento? ¿Esta el movimiento del pensamiento haciendo esto? Es el pensamiento, en mi vida cotidiana, creando esta sensación de aislamiento. En la oficina me estoy aislando porque quiero llegar a ser el top ejecutivo, así que el pensamiento esta trabajando constantemente aislándose así mismo. Me doy cuenta que el pensamiento esta todo el tiempo operando para hacerse a el mismo superior, la mente se lleva a ella misma hacia su aislamiento.

Así pues, el problema es: ¿Por qué el pensamiento hace esto? ¿Es la naturaleza del pensamiento trabajar para el mismo? ¿Es la naturaleza del pensamiento crear este aislamiento? La educación lleva consigo este aislamiento, me da una cierta profesión, una cierta especialización y por tanto, aislamiento. El pensamiento, siendo fragmentario, siendo limitado y vinculado al tiempo, esta creando este aislamiento. En esa limitación ha encontrado seguridad diciendo, “He hecho carrera en mi vida; soy profesor; estoy completamente a salvo.”  Así pues, mi interés es ahora: ¿Por qué el pensamiento hace esto? Cualquier cosa que hace el pensamiento tiene que ser limitada.

Ahora el problema es: ¿Puede el pensamiento darse cuenta de que haga lo que haga es limitado, fragmentario y por lo tanto aislador, y que haga lo que haga será así? Este es un punto muy importante: ¿Puede el pensamiento darse cuenta de sus propias limitaciones? ¿O le estoy diciendo que es limitado? Me doy cuenta que esto es muy importante de entender, lo más esencial del asunto. Si el pensamiento se da cuenta el mismo de que es limitado, entonces no hay resistencia, no hay conflicto; dice, “Yo soy eso.” Pero si estoy diciendo que es limitado entonces me separo de la limitación; y por lo tanto hay conflicto y violencia, no amor.

¿Se da cuenta pues el pensamiento que el mismo es limitado? Tengo que averiguarlo. Estoy siendo retado. Como estoy siendo retado tengo una gran energía. Pongámoslo de otra forma, ¿se da cuenta la conciencia que su contenido es ella misma? O he oído decirlo de otra manera, ¿“La consciencia es su contenido; su contenido hace la consciencia”? Por lo tanto digo, “Si, así es.” ¿Ves la diferencia entre las dos? La última, creada por el pensamiento, es impuesta por el “yo.” Si yo impongo algo al pensamiento, entonces hay conflicto. Es como un gobierno tirano imponiendo algo a alguien, pero aquí el gobierno es lo que yo he creado.

Entonces me pregunto: ¿Se ha dado cuenta el pensamiento de sus propias limitaciones? ¿O pretende ser algo extraordinario, noble, divino? Lo que es absurdo, porque el pensamiento esta basado en la memoria. Veo que debe haber claridad en este punto: que no hay influencia externa imponiendo y diciendo al pensamiento que es limitado. Entonces, como no hay imposición, no hay conflicto; simplemente se da cuenta (el pensamiento) que es limitado; se da cuenta que cualquier cosa que haga-su adoración a “Dios,” etcétera-es limitado, de pacotilla, insignificante-aunque haya creado fantásticas catedrales en toda Europa donde rezar.

Así pues, ha habido en la conversación conmigo mismo el descubrimiento que la soledad es creada por el pensamiento. El pensamiento se ha dado cuenta ahora que es limitado y por tanto no puede resolver el problema de la soledad. Como no puede resolver el problema de la soledad, ¿existe la soledad? El pensamiento ha creado este sentimiento de soledad, este vacío, porque es limitado, fragmentario, dividido, y cuando se da cuenta de esto, la soledad deja de existir, y por tanto hay liberación del apego, lo que éste implica, ambición, miedo, soledad, todo eso, y haciendo un seguimiento, observándolo, no analizándolo, simplemente mirando, mirando y mirando, hay el descubrimiento de que el pensamiento ha hecho todo esto. El pensamiento, como es fragmentario, ha creado este apego. Cuando se da cuenta, el apego cesa. En absoluto ha habido algún esfuerzo. Y en el momento que hay esfuerzo, el conflicto vuelve otra vez. En el amor no hay apego, si hay apego no hay amor. Ha habido la eliminación del factor principal a través de la negación de lo que no es, a través de la negación del apego. Se lo que significa en mi vida cotidiana: No recordar nada que mi mujer, mi novia, o mi vecino hicieron para herirme; ningún apego a imagen que el pensamiento haya creado hacia ella-como me ha intimidado, como me ha dado confort, como he sentido placer sexual, todas las diferentes cosas de las cuales el movimiento del pensamiento ha creado imágenes. El apego a estas imágenes se ha ido.

También hay otros factores: debo ir a través de ellos paso a paso, uno a uno? O todo ha terminado? ¿Debo ir a través, debo investigar-como he investigado el apego-miedo, placer, y el deseo por confort? Me doy cuenta que no tengo que ir a través de la investigación de todos esos varios factores. Lo veo todo de una vez. Lo he capturado.

De este modo, a través de la negación de lo que no es amor, el amor aparece. No tengo que preguntar lo que es amor. No tengo que perseguirlo. Si lo persigo, no es amor, es un premio. Así he negado, he terminado, en esa investigación, despacio, sin distorsión, sin apariencia, todo lo que no es-y lo demás es.

Traducido por: Jordi Oller  

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    August 16 12:27:19 AM
    Hola natalia, la verdad es que no se como he llegado a ti, pero me gustaria que me escribieras para recibir informacion sobre tu trabajo, mi hermana esta interesada en estos temas, esta en 2º grado de reiki y 2 de quiromasaje pero quiere realizar otro tipo de cursos, aqui en ayurveda creo, no se si lo conoces, el caso es que me gustaria que me dijeras donde se encuentra este centro que he visto en fotos, un saludo y hasta pronto.